lunes, 19 de mayo de 2014

Dile no a la felicidad.

Me rehúso a ser feliz, a encontrar un final de arco iris. Prefiero seguir en búsqueda de la felicidad día tras día, pero sin nunca encontrarla, porque la motivación y todo el ir y venir de la vida, es lo que la hace especial y lo que nos permite seguir luchando para cada vez ir obteniendo cosas mejores, y por cosas, me refiero  no sólo a lo que podemos palpar físicamente, sino también a lo que está en nuestras cabezas. Al estar o sentirnos felices, nos matenemos dentro de un círculo en el cuál todo lo que nos sucede es igual, sin montañas rusas, sin subidas ni bajadas, ni gritos de aliento o de miedo, es como estar recibiendo a la muerte a tus pies y con una taza de té. Por eso, dicen que la muerte trae felicidad a la persona a quien visita, ya que se deja de tener esa esperanza, ese motor de seguir y seguir, y se entra a un estado en el que ya no hay nada, o lo hay todo, pero nunca se está en un estado de alta entropía. Por eso, me rehúso a ser feliz, porque no quiero ser una persona muerta cuando puedo seguir en pie y firme, como una guerrera de la vida, luchando contra mis monstruos internos y aprendiendo de ellos, para que así cuando llegue mi hora, pueda morir sabiendo que di todo de mí y me encontré a mi misma, me di un significado...y así, sólo así, sabre que la felicidad me encontró.