martes, 16 de julio de 2013

Yo.

Ahora que lo pienso, el problema no ha sido nunca de los lugares en donde me he encontrado, ni de las personas que me rodean, porque el problema siempre soy yo. Yo misma soy mi propia piedra en mí zapato. Yo, siempre he sido yo...
Si tan sólo pudiera ser otra, mudar de piel cada que se me antoje; mimetizarme con los otros, pasando desapercibida, y aunque siempre ha sucedido eso, podría al menos parecer alguien normal, sin problemas, sin voladuras.
Desearía no ser yo...y para eso no hay remedio que revierta lo que ya está,  es el yo que me ha tocado, que he formado con el paso de los años, el cual  aunque lo deseara con todas mis fuerzas, nunca será otro, pues está adherido a mi ser hasta el final de mis días, llenando cada segundo de mi existencia de melancolía y sentimientos ambiguos que cada vez más, van matando lo poco que queda con vida dentro de mí. No hay salvación, sólo queda esperar el final.

...

A mi memoria le da pena olvidarse de aquello que no recuerda.

Estado sólido.

Hundida en la silla, como si la gravedad agravara el asunto.
Trazas de aire frío entrando en mis pulmones hasta congelar el cerebro.
Pensamientos en estado sólido, como un hielo que aún no ha empezado a derretirse.
Necesito calor, evaporarme, huir lejos, hasta un lugar, el lugar, mi lugar, el cuál aún no he encontrado.

lunes, 15 de julio de 2013

¿Qué soy? ¿quién soy?

¿Seré yo la única que dejo que los sueños gobiernen la mente?
¿Habrá alguien más cuya idiotez rebase la copa con ilusiones espumadas como pompas de jabón?
Tal vez sí, tal vez no, pero no quisiera pensar en qué sería de mí sin eso, sin vivir de la imaginación, tal vez sería una chica simple, aunque lo sea; tal vez sería ese abrigo en el invierno de alguien más; tal vez sería sólo lluvia sobre el asfalto; o tal vez sólo sería eso que no sé que soy... Tal vez y sólo tal vez, algún día lo sepa.

Len...ta...men...te.

Corría, no quería ser alcanzada por aquella turba enfurecida. No se atrevía a descansar pues sabía que iban a atraparla, a enceguecerla, a matarla.
Mientras un pie avanzaba hacia adelante, el otro ya iba siguiendo el paso de su par, sin dar tiempo a la espera,  a la equivocación de poder tropezar.
Agitada y con respiración profunda no tenía tiempo de pensar en lo que había ocurrido unos minutos atrás.


Damián era un chico físicamente promedio al de los chicos de su edad. Lo único que lo distinguía de los demás, era aquella mirada, ojos azules como los de un cristal, que reflejaban todo lo que veía día a día a su alrededor. Cerraba los ojos mientras creaba diferentes realidades a medida que pasaban las horas del día. Sonreía cuando algo agradable y nuevo pasaba por su cabeza, y fruncía el ceño cuando recordaba asuntos amargos del pasado o tal vez de su presente, quién lo iba a saber, ni él lo sabía.


Con la mente en otro lugar del universo, ambos no se daban cuenta que sus vidas estaban a punto de cambiar. Ella chocó con Damián, haciendo que ambos cayeran sobre el suelo, como fichas de dominó desplomadas, causando un efecto irreversible. Como si fueran gotas de agua en una olla caliente, se evaporaron cuando sus ojos se entrelazaron, pero antes, comenzaron a burbujear sobre el aire y penetrándose en la piel del otro se fueron volando, olvidando por completo el pasado turbio que los encegueció por mucho tiempo, así que desaparecieron lentamente, hasta que no quedó ni el rastro de aquellos jóvenes que desafiaron al pasado y ganaron.

domingo, 14 de julio de 2013

Milonga

En un ambiente bohemio, lleno de música mágica, sentía como el vacío de mí soledad me inundaba, esparciéndose por todo mi cuerpo.
Veía a mi alrededor cómo las personas danzaban al compás del tango, unidos por la melodía y el bandoneón, juntos, respirándose uno sobre el otro, sin hablar, sólo guiándose por aquel sonido melancólico y a la vez romántico que se dispersaba en el aire del lugar.
Al pasar las canciones, la gente iba y venía bailando, y mientras tanto, mi mente volaba y se posaba de pensamiento en pensamiento, de morada en morada, haciendo que mi mirada se fuera apagando lentamente.
Soledad de soledades. Me encontraba en una ciudad tan grande, con muchas personas, pero a la vez yo estaba sola, aunque sola no es la palabra correcta pues me tenía a mí misma, pero no es suficiente, pues yo no puedo darme un abrazo a mí misma y sentir aquel calor que sólo otra persona podría generar.
Sintiendo cómo el tiempo corre a pasos agigantados, mientras yo sigo aquí, en este mismo pozo, sin salida, atrapada hasta que alguien venga a rescatarme y me lleve a lugares seguros, de aromas indescriptibles, de sentimientos majestuosos. Ver pasar los días, las horas, los minutos, y pensar que podrías vivir todo lo que queda de tu existencia, sola, escuchando solamente tus pensamientos, pues aquella persona que ha robado tus últimos momentos de tu vida, está lejos, en el tiempo y el espacio.
Se cierra la noche con un viento frío, helado, que petrifica tu cuerpo, inmovilizándolo. Caminas por las calles desoladas, con temor de jamás sentir esos besos, como aquellos que marcaron tus últimos días.




sábado, 6 de julio de 2013

Enferma

Cuando algo te hace daño, te enferma y te hace parecer una demente, es mejor alejarlo de tu vida, eso si quieres descansar del tormento, pero como somos masoquistas, seguiremos aguantando todo eso y mucho más, hasta morir, no hay más remedio, es la única solución.

viernes, 5 de julio de 2013

Boom!

Suspiró mientras abría sus ojos, sintiendo el frío acero del arma sobre su cabeza, y sin pensarlo más, oprimió el gatillo, decidiendo acabar con el sufrimiento que la agobiada dese hace mucho tiempo, y con aquel sonido estridente, se esfumaron todos sus sueños, esparcidos por todo el cuarto, al igual que sus órganos. Al final no era nada ni nadie, sólo un saco de sangre de vida horripilante.

martes, 2 de julio de 2013

Cero

Un cero a la izquierda tiene más valor al menos analíticamente.

El fin del camino

Empezar a sentir que ya no sientes, que estás matando eso que vivió dentro de ti por un buen tiempo.
A veces es mejor ir como asesino furtivo, para no dejar rastro, para no ser cazado, y así, es una herida menos, un fracaso incontable, algo que no se puede restar ni sumar.
Lentamente hay que alejarse de aquellas cosas que nos pueden llegar a hacer daño, antes que empiecen su efecto mortífero, porque una vez eso sucede, ya no hay marcha atrás...será el fin de los tiempos

lunes, 1 de julio de 2013

Huellas

Las huellas que han pisado aquel camino de vida, dejan marca, como si aquellos pasos estuvieran manchados de sangre. Sin piedad quedan en el recuerdo, imborrables y penetrantes como una daga que atraviesa todo tu cuerpo, caliente y venenosa.
Cuando te dejan una seña, es muy difícil de quitar, por eso uno lleva a cuestas su pasado, cruelmente despiadado, que te atormentará siempre.