sábado, 14 de mayo de 2011

Sueño de inframundo

El espectáculo acaba de empezar. Se abren las persianas y se asoma un extraño ser, de baja estatura y ojos saltones, diciendo:
"Lo que estaban esperando en esta ciudad, un show que jamás olvidarán".
Una risa tras bastidores se escuchó pasivamente..
Entró a la tarima un caballero con capa negra , tratando de tapar su rostro, solo se veían aquellas cejas pobladas que lo hacía aún más misterioso.
"Soy el rey de la oscuridad"-dijo- " He venido a llevarlos donde el amor no es más que un recuerdo, y donde el dolor no es una opción".
Todo el público estaba asustado por aquellas palabras tan terroríficas de aquel sujeto. 
"Cierren los ojos, déjense llevar por la música, y tan solo en 1..2...3......Bienvenidos al inframundo" - se escuchaban agudos lamentos de los que estaba como espectadores-.
Se podía sentir el calor del fuego que alimentaba aquel lugar, y como los lamentos y las voces de pena gobernaban aquel rincón de muerte y soledad.


Él se acababa de despertar con su cara asustada y sobre su frente brotaba sudor y miedo, por aquel sueño tan espeluznante que había tenido. Entró al baño, y se estaba mirando al espejo, cuando una imagen se proyectó, era aquel rostro demoníaco que había sentido en el sueño....O tal vez todo fue verdad y tan solo estaba soñando con que nada de esto había pasado?, nadie lo sabe.....
AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!

domingo, 1 de mayo de 2011

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos


Un escrito que acabo de leer y quiero compartirlo con ustedes:



Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
-esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo-. Tus ojos
serán una vana palabra,
un grito acallado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola sobre ti misma te inclinas
en el espejo. Oh querida esperanza,
también ese día sabremos nosotros
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como abandonar un vicio,
como contemplar en el espejo
el resurgir de un rostro muerto,
como escuchar unos labios cerrados.
Mudos, descenderemos en el remolino. 

Cesare Pavese