sábado, 5 de marzo de 2011

Cuento

Caminando por la calle, veía como las personas se comportaban de maneras muy extrañas.. No sabía el porqué de esas actitudes tan fuera de lo común. Seguía el camino mirando con extrañes aquel show de especímenes, hasta que llegué a un lugar oscuro; era un callejón donde no podía ver nada, pero afloraban todos los olores más putrefactos de la ciudad, y se escuchaban ruidos de gatos sobre los botes de basura y  de ratas pasando por mi lado.
Seguí caminando con un poco de miedo, pero con mucha curiosidad acerca de lo que podría esperarme al final de ese escenario tenebroso. Caminaba como si fuera un muerto viviente, me guiaba por los ruidos, y por fin me encontré al final de todo, donde toqué aquella pared que encerraba esa calle, y sentí que no era más que una puerta de madera y me decidí a abrirla, y dentro de ella provenía una luz que me dejó ciega por unos minutos y cuando volví en sí, me encontraba amarrada sobre una mesa transparente y dentro de un cuarto totalmente iluminado y no lograba ver a nadie. me sentía muy mareada y después de un tiempo aparecieron sobre mi cabeza unas sombras y sólo se escuchaba unas máquinas que parecían taladros, hasta que sentí algo dentro de mi cerebro y empecé a gritar hasta que en el fondo del cuarto una voz me dijo : "Shhhh"!.
Luego de un silencio, me encontraba tirada en el suelo de el callejón pero ya no estaba la puerta. Al levantarme me sentí diferente. Al mirarme de pies a cabeza vi algo que me dejó perpleja....No tenía cuerpo y al querer tocar mi cabeza no sentí nada....
Logré entender que nunca existí, que solo era una idea dentro de la cabeza de otros.

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