miércoles, 1 de septiembre de 2010

Tu mirada nubla mi mente, me transporta hacía lugares mágicos llenos de luz. Al caer la tarde y el sol, tus ojos se hacen más brillantes, como un par de luciérnagas juguetonas que arrebatan mi ser. Y al anochecer  crecen nuestros deseos, mientras miramos a través de nuestras ventanas un reflejo casi celestial. Mis sentidos se bloquean al sentirte cerca, el corazón palpita como si estuviera huyendo de la muerte, hasta que tus ojos penetran los míos y fulminan mi existencia como una bala esparciendo mi cerebro. Mis lágrimas no paran de brotar, pero tu lengua lame mi rostro, tu boca ha devorado mis ojos, para que no vuelva a soñar.

4 comentarios:

  1. Enigmático texto: como si le hablaras al amor, pero a un amor vampiro que te devora, te paraliza casi como una fiera a su víctima. Pero es real, así pasa cuando de verdad el amor nos atrapa. Muy bueno. Me gusta.

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  2. Pero en realidad también es un texto suave y algo erótico romántico. No hay porqué ver el lado oscuro. Es la magia de la intimidad, el deseo, la atmósfera de encantamiento interior en el que el amor nos envuelve. Es un bello poema en prosa.

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  3. Uff! El ritmo es perfecto, el final parece no existir, deja todo por contar, todo por decir, todo por hacer.
    Genial Diana.

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  4. Gracias por los comentarios, que me enriquecen y me hacen crecer al momento de escribir, además de que me hace sentir bien.Un abrazo a los dos :)

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