lunes, 27 de septiembre de 2010

Inframundo

No encuentro salida, necesito huir de esta maldición. Todas las puertas están selladas con el más duro recubrimiento, sin permitirme escapar. Aquel aire acumulado me está asfixiando y mi corazón bombea cada vez menos sangre. Empiezo a desfallecer mientras logro ver a través de mi nublada vista, una sombra que me invita a salir con ella. Es un poco cálida pero a la vez es fría; sus manos se extienden cerca de mi, mientras susurra palabras de esperanza en mi oído.
Ya he caído en un profundo sueño, solo escucho carcajadas, música;  siento el olor a vino tinto que penetra mi nariz y mis ojos ven orgías desenfrenadas. Gritos de desesperación y otros de placer, percepciones confusas que pasan por mi mente, mientras voy aterrizando en  mis pensamientos y y me doy cuenta que estoy muerta, y ando recorriendo el inframundo como una alma en pena buscando ser escuchada y aliviada.



1 comentario:

  1. Eha, qué buen texto. Se siente la asfixia, la pesadilla, la desesperación y la ansiedad en cada palabra. Así es. Cuando describes tus atmósferas oníricas alcanzas tu mejor nota. Abrazo.

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